
Barcelona como la vive quien ya conoce el barrio.
Un edificio clásico del Eixample con techos altos, balcones y habitaciones con suelos, molduras y carpintería de origen.
En Carrer de Girona 24, en una finca de 1888 que proyectó Enric Sagnier — sí, el del templo del Tibidabo — para la burguesía del Quadrat d'Or.
Se entra por el portal ancho por donde pasaban los carruajes y se pisa el mosaico Nolla original.
Veinticuatro habitaciones donde el Eixample se encuentra con el Born: modernismo hacia un lado, callejuelas y vermut hacia el otro. Los techos altos, los balcones y la luz entrando a media tarde forman parte de una Barcelona que todavía conserva tiempo para caminar sin mirar el reloj. A unos pasos, el Passeig de Gràcia y la arquitectura de Gaudí.
Habitaciones que conservan la esencia original del edificio, con la luz entrando a media tarde.
El propio edificio, de más de cien años, forma parte de la Barcelona modernista.
Uno de los barrios más agradables para recorrer la ciudad sin mirar el reloj.
Habitaciones tranquilas en uno de los barrios más agradables para descubrir Barcelona caminando.
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