
Barcelona como la vive quien ya conoce el barrio.
Un edificio clásico del Eixample con techos altos, balcones y habitaciones con suelos, molduras y carpintería de origen.
El edificio tiene más de cien años y se nota — en el buen sentido. Es, en sí mismo, una pieza del Eixample modernista.
Los techos altos, los balcones y la luz entrando a media tarde forman parte de una Barcelona que todavía conserva tiempo para caminar sin mirar el reloj. A unos pasos, el Passeig de Gràcia, la arquitectura de Gaudí y el trazado modernista que hizo única a la ciudad. Durante unos días, tú también formas parte de ese ritmo.
Habitaciones que conservan la esencia original del edificio, con la luz entrando a media tarde.
El propio edificio, de más de cien años, forma parte de la Barcelona modernista.
Uno de los barrios más agradables para recorrer la ciudad sin mirar el reloj.
Habitaciones tranquilas en uno de los barrios más agradables para descubrir Barcelona caminando.
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